Tuesday, October 03, 2006


Las peripecias de una profesora de español/ 1: “mi lengua alienada”.

Hoy me siento cuestionada en mi lengua, tanto que preferí, por lo menos por un rato, cerrar la boca. Y es que a veces me encuentro en situaciones insólitas, muy parecidas a la experiencia de lo siniestro freudiano que relata Masotta en “Roberto Arlt, yo mismo”:

“Todo comienza entonces a los 21 años. Yo llevaba entonces, trabajosamente, las hojas de un grueso cuaderno ‘Avón’ mientras que, manipulando palabras, hacía una cierta experiencia del mundo, a cuyo sentido, o contenido, llamaré de esta manera: lo siniestro. Esto significa: que quería se escritor y cuando intentaba hacerlo encontraba que no conocía el nombre de las cosas.”

Pero peor que la falta de palabras- eso que nos pasa a todos y que tan gráficamente cuenta Masotta- es que el umbral de complicidad con las palabras que sí tengo se reduzca a cero. Es ahí cuando me pregunto: ¿cómo fue que mi lengua se volvió tan extraña que en ocasiones me veo en el aprieto de tener que legitimarla frente a una lengua inexistente, irreal, que muchos llaman “español neutro”, una lengua carente de todo valor de “uso” que en la realidad nadie habla? En este punto mi experiencia de lo siniestro freudiano se toca con la de la alienación: el trabajador “está en casa cuando no trabaja, y, cuando lo hace, no está en casa” escribe Marx en los Manuscritos del ‘44. Así me siento yo en mi trabajo: arrancada de mi lengua, alienada de mi estilo, lidiando con una lengua desprovista de todo valor.

2 comments:

niñacriolla said...

ay lauris, ya encontraremos al gurú empresarial que nos ayude a fundar La Escuela de Español que el mundo necesita. Ya va a llegar y vamos a enseñar puro rioplatense, qué va...

Clara O. said...

no veo la hora de que llegue la escuelita!, pero es cierto, a mí los negocios no me gustan, nos hace falta el gurú. Una cooperativa de prof sería lo ideal!