Saturday, September 19, 2009

Experiencias de organización sindical sub 30: Simeca, Metele y el Observatorio de la Actividad Editorial. El debate profesionalizacións vs. sindicalización y la dificultad de los universitarios para asumirse como trabajadores.

Friday, August 28, 2009




Primero mirar el lado claro

Después mirar el poema en espejo.

O el poema que puede ser infinito.



las cosas que se concretan en los sueños me hacen mal
los poemas sobre madres me hacen mal
estudiar mucho y no estar con nadie me hace mal
tomar mucho mate me hace re mal
las casas muy llenas me hacen mal
las casas vacías (a veces) también me hacen mal
que el trabajo se pague cada vez menos me hace muy mal
estar hasta el cuello de agua me hace mal
que se le pegue a los niños me hace mal
vivir con mis padres me hace mal
no tener madre me hace mal
desesperarme por tener un hijo me hace re mal
que una torta no me dé bola me hace mal
que las tortas me den bola me hace más mal
que mi mp3 se quede sin pilas en un viaje me hace mal
no querer escribir me hace mal
la tortura me hace mal, pero muy mal
ver el noticiero me hace mal
que me importe todo muy poco me hace mal
drogarme con algunas drogas me hace requete mal
ver a un perro con la pata agujereada me hace mal
que la gente no tenga ganas de hacer algo por la gente
me hace mal
que no me respondan los mails (aviso!) me hace mal
que las personas me cuenten sus secretos me hace mal
no saber qué hacer
me hace cada vez más mal



Tuesday, July 07, 2009

METELE
Movimiento de Educadores y Trabajadores de Español como Lengua Extranjera
Invita

GRAN LECTURA

Paula Peyseré
Noelia Vera
Damián Ríos
Mariano Blatt
Cantan: los melodys rapers

Miércoles 8/ 07
21 hs.

CC La usina del sur
Bulnes 326 (y Perón)

Para más información escribí: contactometele@gmail.com

Monday, July 06, 2009




POR AMOR NO TOQUE HUMANOS




Hay algo de este virus que me afecta. La fiebre y el dolor de cabeza, malestar del cuerpo, miedo a veces, estar medio adormilada por dos días bien pegadita a las sábanas, fantasear con bañeras de agua que absorbieran el calor, que equilibraran la temperatura del cuerpo. Pero eso es nada comparado con no poder salir de casa. Me dicen que la fiebre seguro que no fue ni gripe de la común y que seguro todo es causa de la boca que la tengo reventada: los dientes se me están volviendo del revés al derecho (o no sé ya si hubo alguna vez un camino cierto para mis dientes) y entonces estoy llena de ampollas. Lo peor es la insistencia en no salir (además del dolor cierto en la boca): ni dentista, ni trabajo, menos un bar, ir a bailar, nada. Nada de besos con desconocidos (y no avanzo en hacer otras cosas posibles porque avanzar por zonas peligrosas es ridículo cuando el simple roce de manos podría resultar fatal) y ojo con los conocidos que pueden ocultar sus síntomas. Manos lejos de la boca, nada de compartir mate, vasos, pajitas. Lejos de las microgotas del estornudo, de la tos, de la saliva. Y otra vez hay que insistir en el encierro. Hasta hace unos meses me pavoneaba con ser la mujer- caracol, que no tenía hogar, que tenía por casa la cartera que llevaba a cuestas, pero ahora otra vez estoy adentro, bien guardadita. El nomadismo me duró como mucho tres meses, un nomadismo urbano, hecho a mi semejanza, pero que fue desafío y me enfrentó con algunas palabras bastante claras y con unas energías también claras, pero terribles, tan terribles y arrolladoras que me asustan, que me gustaría conservarlas, calibrarlas, medirlas, experimentarlas. Lo que sí ahora deseo con toda el alma que esta gripe no me obligue a eliminarlas a través de las microgotitas de saliva de cada uno de los miles de estornudos (si caen en alguien puede recibirlas como un don de energía más el plus de gripe que acompaña).
El nomadismo también me hizo volver a disfrutar de la soledad. Porque es mejor volver a estar otra vez realmente sola, asumir eso que pasó desde siempre, dejar de negarlo para volver al punto cero de nuestro gran corte. Por qué no reencontrarme conmigo sola otra vez (cómo crecí y cómo crezco por eso)?? De ahí puedo sacar más fuerza verdadera que de cualquiera de las mentiras que ya no resisto sostener. Porque si siempre fuimos tres, ahora mejor que seamos dos, y no me avergüenza, asumo mi papel, pero también quiero salir de eso. Todo lo otro fue siempre como un gran copo de azúcar, energía artificial, pero esto otro que vislumbro promete ser dador de energía verdadera, como la que te da el asaí, esa fruta púrpura que conocí en brasil y que hoy daría todo por comer para salirme de esta gripe inmunda.
En las vueltas de mi cartera- caracol me armé de otro nudo- de Otro gran Nudo- y tengo que repetir un corte (es como en el juego de infancia: ¿piedra, papel o tijera? ¿Termino aplastada por vaya a saber quién, sigo escribiendo pavadas o corto y me libero un poco de vaya a saber qué?). Ya hablé lo que tenía que hablar, pero sé que "hablar sobre el habla no es hacer la experiencia del habla". De esa experiencia ni noticias aunque vi, olí, sentí- en algún nivel de la palabra- alguna vez algo, que se me volvió pesadilla. Desanudar eso sola no puedo y esos hilos de sueño espantosos no sé si los quiero otra vez vigilia.
Lo que sí me tranquiliza es que esta vez la leyenda del sol me parece cierta. Sé que en otras circunstancias se falseó- por eso de que no hay verdad eterna- y que hubo épocas donde echar luz sobre alguna gente no era la acción más benéfica. Pero hoy lo cierto es que la luz mata gérmenes, virus, bichos patógenos. Por eso que yo también quiero tener una casa con muchas ventanas y un jardín (quiero dejar mi cartera negra). Mi amor a los miles de perros que veo tirados al sol ahora se justifica. Hoy por hoy, con esta gripe, nada mejor que tirarme con ellos al pasto/ asfalto/ tierra y volverme clara y cuadrúpeda, absorbedora profesional de la luz del sol, una succionadora más de la energía natural en masa.


Cuando los virus atacan


querer a mi perro es lo único
que conozco
y nadie va a sacarme eso
el éxito de nuestra relación
es mi único suceso ¿humano?
y nadie va a sacarme de eso*




*Poema robado y apenas modificado de el sur tiene un día de Leonardo Saguerela.
**Foto de Flor.

Wednesday, March 04, 2009

Ojalá fueran palabras para mí. Pero no importa, yo me las apropio, como si me estuvieran dirigidas. Después de todo, siempre hice lo mismo con sus canciones, las hice mías, como el tesoro más más preciado, yo las poseí. ¿Sólo los hombres poseen? ¿Porque tienen pija? (y perdón que esta palabra no sea naïf, estoy cansada, no tengo ganas de pensar y no quiero ir con rodeos, en mis propias vacaciones estoy cansada! De no creer eh!). No se engañen. NO NO, las chicas también poseemos. Sin ir más lejos, yo poseo muchas cosas: ropa, libros, un ipod lleno de miles de canciones que a esta altura son igual a mi vida, muchos poemas (que no son míos pero que hago como que sí), la angustia del Otro y de los otros (sumemos a freud, entonces, su escritura también hice mía), un papá y una mamá (acá fallé un poco), una esposa de papá, hermana 1 2 3, todas chicas, un perro, amigos/as, literatura, computadora, plancha para el pelo (x2), un mate rojo de mar del plata, anillos, muchos anillos, papeles (y qué cantidad), fotocopias, trabajos, este texto apurado que me está salvando el día, drama, drama. Y unas cosas más (muitas muitas coisas) que no vienen al caso.
Las canciones que escucho también son mías. Me hablan a mí, entonces son mías. Con mi lengua las canté, puse mi voz para gritarlas, además bailé, bailé mucho. Quién podría sacármelas? Eh… demandarme?? Jamás, cómo me las sacarían? Mi interior es inviolable, inmaterial, irrompible. Están ahí guardadas, bajo mil llaves, y jamás jamás las abriría.
Y si alguien piensa que sufro de algún delirio paranoide, que se entere que ya lo sabía. Siempre se lo digo a una amiga: ¿por qué demonios no leo más a Pynchon? Si yo soy como él, como sus personajes, cultivo la construcción paranoica del sentido (era así? Así aprendimos en teoría?): todo me habla a mí, está canción está pensada para mí, yo quiero escribir así, esas letras son mías, y no tengo consuelo y me vienen ganas de llorar porque sé que no, pero igual soy tenaz en esto de la posesión y digo que son mías.
Nadie sabe todo lo que daría por una canción mía. Una canción así. Que mis palabras se hagan aire, exploten, vuelen, desaparezcan en el escenario. Esa vibración. Nadie se imagina. Es como cuando veo un bailarín y sé que nació para eso. Así yo me deseo en otra vida: haber nacido para eso.

Sunday, December 07, 2008

CAMBIAR LA PISTA
















Soñé que caminaba con los oídos tapados
me sumergía en el día, subía el volumen
y dejaba la vida de lado.
La veía atrás de un vidrio,
tórax que se infla y desinfla
al compás de un volumen interno.
Desde atrás, se le abrían ojos intensos y nudosos
que me pedían más: más agua que le dé forma
más hombres para formalizar con ella
los restos diurnos y nocturnos
un dispositivo psíquico de canciones y sueños.

Yo iba adelante, sorbo a vuelo
con satisfacción tóxica al río,
desconocía otros ojos que no fueran los de mi intensidad,
bebía hasta el desmayo con mi madre mar
me metía en la garganta la extensión límpida del río
me tragaba las aguas tersas que robábamos a padre puerto.

Yo quería jugar con las pistas del sueño
hacerme abrigos con ramas
olvidarme de la vida
con las canciones de mis discos
las cadenas de memoria
y las fibras de mis sueños.

Una pista me llevaba a un oráculo
me criaba una cabeza con trenzas
la vida de pájaros sin alas que me volvía al suelo:
“siempre tendrás bebés en la panza
y andarás grávida lustrando pisos
plancharás con una plancha miniatura
barrerás con escoba a medida
todo lo harás al compás de los grandes.
Pero así conocerás la injusticia
ellos limpiarán cinco baldosas
vos sólo dos, tres lo más
entonces trabajarás doble, triple
un día te robarás la plancha grande
y te marcarás sin querer la panza
queriendo sacar las arrugas de un pantalón
te tatuarás con fuego”.

Yo escuchaba mientras me miraba la estela blanca
en la panza entendía que los hilos claros
cantaban otra suerte:
la liviandad y la casi transparencia
de los hijos- peces y los pájaros soleados
que se sumergirán conmigo y volarán ingrávidos;
la tersura de mi cabeza playa como un plato
y de mi piel tejida de sueños.

Yo me dejaba crecer hacia fuera
como si fuera la melena de un león dorado
como letras abiertas a la humedad de la tinta
declinaba voces destrabadas
palabras sin lapsus, vidas sin profundidad
llanuras tóxicas abiertas a la horizontalidad del cielo.

Saturday, November 22, 2008



ES OPUS, ES VALOR, NIÑA PURO ORO QUE SE DERRITE EN UN AULLIDO

Tuesday, October 14, 2008

HISTORIAS EXTRAORDINARIAS


La provincia de Buenos Aires se te mete pesada en los ojos durante 4 horas con toda la inercia de su paisaje monótono, lineal, de su horizontalidad sin fin que hipnotiza tanto como el mar. Yo, cuando vi la película, pensé en la llanura como en un sopor, pensé en los gases que larga una materia incandescente y en los testimonios de sobrevivientes de incendios: “las ganas de dejarme llevar y echarme a dormir eran tantas…”, escuché decir tantas veces. Esa es la sensación que asocié con el horizonte de la pampa que gravita sobre cada uno de los personajes y de las historias de la película: la compulsión al sueño, la intensidad de dejarse llevar. Para que entiendan: es como cuando viajás en ruta y no podés sacar los ojos de la ventanilla. ¿Ese espacio plano, tan igual, nos depara algo extraño? ¿Algo tan extraño como cuando te mirás- a vos que siempre sos igual a vos- en el espejo y no te encontrás?
Sobre ese territorio horizontal escribieron los liberales decimonónicos con sus monumentales trazos civiles: puertos, ciudades y municipalidades, dragados, trenes, los puntos de clarificación de un vasto territorio opaco por tanta llanura, los mojones de anclaje de cierta superstición “docta” que tenía miedo de perderse y que veía en la llanura algo así como una droga del mal.
Como reverso de las cuatro horas de narrador en off, pensé en un poema de Raimondi, ese que caracteriza al “liberalismo como monstruoso aparato parlante/ que se armó a conciencia, ¿qué va a responder/ lo que no existe?, sin los órganos de audición”. Es que para mí en Historias extraordinarias se trata de reponer una voz- o muchas voces-, de volver a los oídos y las orejas grandes que sirven para escuchar. Así, la película se transformó en la novela que te leen antes de ir a la cama y que viene ilustrada por imágenes impresionantes. Sumergida en una contra-tradición, parece contestar toda narración homogeneizadora, clasificante, categorizadora con un relato heterogéneo, sin centro, bifurcado, deshecho, que a veces está ausente y que se busca desesperadamente. Y eso para preguntar todo el tiempo con total honestidad: ¿por qué tenemos tanta necesidad de contar? Y la contestación, actuando esa necesidad, se extiende hasta el hartazgo: en un momento, después de 3 intervalos, ya no querés ver ni escuchar más.

Saturday, October 04, 2008

DROGAS DE HABLAR



Y llegué y abrí una caja
cosas que quería hablar diferentes
unos lápices y un sapo de metal
que me había encantado
la cabeza. Si te mirás en el espejo mucho, te extrañás
a vos como te extrañan tu papá o tu novio
si se van
te vas porque no estás
porque el shampú te quedó más oscuro
o porque el corte de pelo te chupó la cara.

Estar, no estar da lo mismo
a mí no, que prefiero despertarme y no acordarme
de si sí o si no estuve con vos
tener la certeza de los líquidos brillantes
que tomé y la intensidad en que suenan las bebidas
y mi vida, en el alcohol y en los cócteles sin alcohol
el mar, el mate, la coca y el agua fría de verano
todo lo líquido me transforma en aire
es música que me transporta a otra memoria.

Yo prefiero las pastas de hablar
las tardes de amar
los hombres de mar.

La canción que escucho es de voz conocida
aunque yo me muera
por ser por vos
siempre desconocida.

Sunday, August 31, 2008

Saturday, August 23, 2008



El disco da vueltas y se te mete en la cabeza


Ahora me doy cuenta
siempre escuché el mismo disco
el de los chicos del pasto que toman sol en la pileta
y el del caballo imparable que no reflexiona
para correr más veloz
lo saqué, lo cerré, lo doblé
le guardé los pastos y las crines
y lo hice paquetito de mis partes más claras

los ojos y los oídos escuchan y ven todo distinto
una misma pieza se visita dos veces
y el mismo chico se descabeza
un perro que termina pateado en la calle
de la ciudad que sube al cielo y explota
de lejos ver las luces y correr
la avenida así de mal
no son nada fáciles, y llegar menos
entrar por un pasillo largo
caminar por el barrio para acostarnos
y después ir a la cena con alguien delirando
que yo callo
no le hago otra escena,
lo callo.

Me pregunto misteriosamente
por los discos que una vez soñé
anidaban en mi espalda.
La bandeja daba vueltas
yo la dejaba crecer
y me sentaba a escuchar

cómo la música de adentro
me corría las piernas.



LUCHA:
mi amiga en estos versos
FINISterre

En No- Retornable de invierno

UN SUELO COMO UN MUNDO por M. L. R.
Hombres de relación intensa con el agua

*el pez mariposa

Monday, July 21, 2008

Dejemos la crítica de lado



Lo primero que se me vino a la cabeza a la mañana del domingo fueron los calambres en las piernas, nuevos calambres, insistentes y pensé que por ahí era por las medias o por los cordones muy apretados de las zapatillas, pero lo segundo que se me apareció con más insistencia fue la noche anterior, la noche de anoche como dicen, en la que estuve más acelerada que nunca porque tomé mucho speed… y en la que estuve tan enfurecida. Y me acordé de lo que había pasado, me tiraron la lengua y entonces empecé a hablar sin parar, como una loca, hablé demasiado, largué todas mis cosas acumuladas de estos días. Fuimos a una fiesta con mis amigas, una fiesta de esas donde todos se quieren levantar a todos y ni bien llegué fui a la barra a pedir un trago, no había cajera así que tuve que esperar y el chico que tenía atrás me elogió mi billetera rosa con vaquitas de san antonio pero dijo que era una lástima que esos bichos fueran la plaga del trigo (o del maíz). Y ahí empezó todo porque jajajaja, yo me reí y le contesté que no se pensara que mi portación de vaquitas rojas tenía alguna significación política y le pregunté de dónde era- de Trenque- Lauquen- y no me acuerdo todo, qué siguió exactamente a esto, pero en un momento dado me dijo que yo llevaba en el corazón igual que él la cinta roja, la federal, y yo entonces aproveché para decirle que mi cinta nada tenía que ver con la suya, que no confundiera, que federalismo de la Provincia de Buenos Aires nada que ver con el mío y así y así, que no había nada de homogéneo en la causa federal y bue… discutimos y le dije que se acordara de que en el norte también hay un país y que yo me negaba a leer el Facundo de Sarmiento porque quería darle la espalda a la tradición liberal y que si le daba la espalda me caía en el total vacío (¿o no?), que esa era mi sensación, que a pesar de todas esas intelecciones que se pueden hacer sobre el asunto, yo sentía la nada misma cercándome bien de cerca, así, como si fuera una sopa blanca tirada en la mesa de la que uno intenta escapar para no mancharse, mojarse y me dijo que guarda con mis metáforas, que la mancha de sopa blanca era igual al desierto sarmientino y que tampoco yo podía pensar más allá y yo, ronca, ronquísima, le grité que no me importaba nada quién escribirá el Facundo, que yo lo que me preguntaba muy ambiciosamente era quién lo dejará de escribir, de leer y así, así, hasta que nos cansamos y nos fuimos. Y yo estaba enfurecida y encima llegó otro pibe que me dijo que era de Venado Tuerto, Santa Fe, a lo que contesté con toda el alma, sin dudarlo, con mi mejor espontaneidad ah, ¿qué? ¿salieron a festejar? Y se re ofendió porque dijo que no le gustaban los extremos, que pasar los límites siempre es malo y que yo me había excedido – no tanto igual- como esos que escribieron cobos, traidor, saludos a vandor y yo le dije que no se desvelara, que eso era un discurso muerto, restos de una retórica envejecida que a algunos hace llorar de nostalgia y a otros, como los fanáticos de capusotto, reír, pero que yo ya no me reía, y eso no lo dije, obvio, me lo guardé, lo pensé para mis adentros, pensé que mi noche iba cuesta abajo y me sentía imposible, sabía que no iba a poder dormir y que ni el mejor de los besos iba a lograr cerrarme la boca.

Sunday, June 08, 2008

La de los ojos abiertos


Nos faltaron muchas cosas pero lo primero, lo más fundamental es que no leímos Alicia y se nos fue el tiempo que teníamos y, finalmente, no leímos nada. ¿Será porque yo los libritos me los como y entonces tenías miedo de compartir los tuyos conmigo? Pero no, jajaja, te engatusé, cuando yo te hablaba de cómo comía libritos los martes no me refería a los de papel. No hablaba, como se dice, en literal, aprovechaba las metáforas de otros, me aprovechaba de las panaderías (y cómo me aprovecho a veces). Retomando, yo estoy segura de que Alicia nos salvaba, estoy segura, sí, de que nos hubiera ayudado a jugar, porque a mí, no sé si sabías, me cuesta mucho jugar, desde chica que me cuesta. Vos eras el papá, yo la mamá, vos venías a mi casa cuando no había nadie y teníamos todo para los dos y entonces yo cocinaba o hacía como que cocinaba una especialidad que podíamos planear o también podíamos comprarla en una rotisería, no importaba, porque hacíamos como si la hubiera preparado yo y hacíamos como que no teníamos hijos todavía (y no tiene importancia que fuéramos papá y mamá), sino que vivíamos una vida de recién casados y todo nuestro interior estaba en nuestra cara, hasta lo que metafóricamente solemos llamar el corazón estaba puesto ahí afuera, y es que en la casa de este juego no había realidad psíquica, con perdón de Freud, que me tenía que disculpar que en mi juego le anulara algo tan fundamental. Y si no era tu plato preferido lo que preparaba, tampoco importaba, porque hacíamos como que sí, que era y, así, todo era como queríamos. Y otra cosa que nos faltó, ahora que hablé de Freud me acuerdo, es que habláramos de nuestros sueños, pero no de cualquiera, sino de los sueños de vos conmigo y de yo con vos. Obvio que no íbamos a usar a Freud para entenderlos (aunque quisiéramos ser rigurosos con el método no hubiéramos podido y, además, nos hubiéramos hundido hasta el cuello), porque yo, a pesar de amar mucho a Freud desde toda la vida, te hubiera dado ese lugar para que eligieras qué querías hacer con nuestros sueños y yo creo que podíamos haber hecho mucho, la cosa era retenerlos, acordarse de qué soñabamos a la noche y eso no era fácil, ya sé, obviamente, pero tendríamos que haberlo intentado por lo menos, porque además los sueños son tan buenos temas de conversación, son tan buenos compañeros, sobre todo cuando uno está con tres vodka tonic encima o drogado, y entonces no se hubiera hecho nunca el silencio, creeme, porque siempre podíamos hablar de nuestros sueños y si me abuela me preguntaba (imposible porque ya no está, pero acordate de que a mi abuela la podíamos invitar también a nuestra casa del juego) “¿y tienen buena conversación con este chico?”, yo le respondía “sí, abuel, obvio, nunca se hace el silencio”.