
Tucumán y el tamborcito
depresión setenta y ocho
decía que había peces
yo veía y olía cosas
mientras mi mamá no sabía
(mi mamá que enloquecía)
que de a poco
fui creciendo
animal.

La foto de arriba es una postal que le regaló mi abuelo Miguel a mi abuela María para un cumpleaños no sé de qué fecha porque no hay escrita ninguna, pero supongamos que para los diecisiete, o sea que la foto pongámosle es de 1933, 1934 (después del derrocamiento de Irygoyen, pleno gobierno conservador, pero eso da igual, mis abuelos eran todos peronistas lo que significa que a esa altura no eran nada todavía). Atrás de la foto hay un poema de esos tan populares que siempre terminan en canción de cancha y que está escrito de puño y letra de mi abuelo, con esa letra de caligrafía de todos los viejos que pasaron pocos años en la escuela: “Del cielo son las estrellas/ del jardín el alelí/ de mis momentos más gratos/ los besos que yo te di”. Las malas lenguas de mi familia (literalmente mis tías abuelas) dicen que mi abuelo era muy mujeriego y que mi abuela lo esperaba incondicionalmente, de hecho estuvieron de novios más de 7 años, hasta que mi bisabuelo le puso los puntos y entonces se casaron, lo que obviamente no impidió que mi abuelo siguiera dando rienda suelta a su pasión por fiestas y mujeres (la “Pampona” entre las más recordadas por mi abuela y fíjense que ese nombre ya da mucho que pensar). Incluso mi abuelo fue el Presidente de la Comisión de Fiestas de no sé qué club de Barracas o sea que hasta cargo de fiestero tenía. Mi abuelo murió a los 52 (creo) por cáncer de pulmón, yo ni lo conocí y sus tradiciones nunca me llegaron: esa línea de mi familia me quedó medio trunca y entonces por donde mire en mi historia hay algo así como una especie de matriarcado, una gravitación extraordinaria y casi prepotente del punto de vista femenino (“es femenino estar roto” MR dixit y lo cito de memoria porque en mi caso viene a cuento): la vida vista por mujeres, más o menos felices, más o menos rotas, más o menos inteligentes, frustradas, frágiles o fuertes, trabajadoras, madres, etc.
El cuerpo llora
Cedí mis formas a otro
la formalidad no es mi estilo: ya saben, las all star, el jean, la mochila.
Aunque las cosas deformes me den miedo
amo mi lengua informal
que se tapa los ojos
frente a espejos,
que su cara no hace sombra
a luz de día.
Querida lengua, sos un bosque,
arrasada y alisada como estás,
no podés nada,
pequeña hoja blanca
grave, arrancada y devastada
grávida de palabras que no salen
y de una ley fantasma nunca escrita
que la gravitación de la cama
o la vigilia
cierra en círculo pesado
sobre el tono monocromo de una forma
que se fija a una luz monocorde
de tan límpida, hiriente
de un bosque sin árboles
de la lengua- desierto que encandila.
*Renata Schussheim
Lo que no pasó dolió:
es que estoy perdiendo paz
y tiemblo, con la soga
al cuello.
Para colmo,
perdí a MM
¡los poemas de amor, dios!
y volví a salir
al barrio
las veredas grandes
-increíbles-
pero los perros
se me fueron
solos
tuve que cazarlos
al sol
y dormirlos juntos
en pareja.
Por cada remisería un perro
o 10
o 1000
¡qué catástrofe social, dios!
la diversidad de panes y peces
contrajo su fruto
en remises
de 0 a 5 estrellas.
Olí perro y porro
amigos que se juntan a fumar en la esquina
oscura, desierta,
les juro: vi caballos
nada comparado con…
pasás al frío y olés,
olés, olés
la bosta, puede ser
el domingo antes del trabajo
la portación del rostro: la alteridad
entrañable
que te altera.
ya salió ZCH 12, número enterito dedicado a la “raza”.


Y, de pronto, esa minúscula e insignificante esperanza de una taza de té en el horizonte me infundió optimismo. Como si el aroma y el calor de esa bebida deseada hubieran de permitirme resolver mejor los problemas trascendentales que me angustiaban.
(Victoria Ocampo después de presenciar el juicio de Nuremberg).

“Entre ellos se propusieron nombres; yo iba a tener mi alias. ¿Mi nombre de guerra? Como te parezca, Tarta. Argolla, podían ponerme-, y meterme ese redondel en la nariz para guiarme como a un ejemplar que se exhibe. Argolla. No se rieron entre ellos. “No seas bárbaro”, dijo mi dueño y propuso Encarnación. De pronto yo me había convertido en algo vagamente teológico o en cierto puerto del alto Paraná. Siguieron Cloris, Ulbá y Guegué. Como a vos no se te escapa, yo recorría una ruta que pasaba de Garcilaso a Rubén hasta recalar en alguna novela cachonda de Vargas Vila.
(…………………………………………………………………………………………)
Un nombre no es como la piel, Tarta: es igual al tatuaje del Griego: se lo hace pintar en abril y, en junio, apenas si es un lampón”.
David Viñas- Tartabul o los últimos argentinos del siglo XX (2006)
creer solo en la yerba



si pierdo una parte
de mí
ojo!, pierna y lengua
yo seré sin ayuda
yo seguiré sin descanso
y si un día
aparezco hecha un lío
las calles querrán mi nombre
serán la Madre- Piedra
me alisarán el cuello
me pegarán al asfalto
y si me hago pis
o lloro
haré con el líquido
un tótem
me escucharé a mí misma
seré yo:
el ruido de agua
más fuerte
la comunión expansiva
la furia que arrulla
las calles
la tumba de civilidad
el cuerpo precario
que chupa
el estado
drogado in-
deseable decible
indi-
gente
Hoy también yo soy Angus y podría copiar aullido de ginsberg y decir todo lo que vi durante este día caluroso (pero mejor no) o también podría poner cybernecia de babasónicos y acordarme de algunas personas “inabrazables” (pero creo también que mejor no). Aunque…en realidad, creo que sí
Que la vi
vi a una chica, Juliete, realizar meticulosamente “un” drenaje
no sé de qué
algunos decían que de yo misma
pero yo no lo creo
el mismo yo nunca existió
¿cuántas veces repitieron los poetas
yo es otro?
(También oí el aullido de su madre y les juro que no fue cosa humana,
más bien parecía de pájaro)
Sí, vi a Juliete
la vi balanceándose rítmicamente
algunos decían que tenía rocking
pero yo no lo creo
yo la vi rockeando
abrazada por otros
quería mosh
en un lugar caluroso
con todos los cuerpos pegados, calientes y brillantes por el agua que
caía de un escenario
Transpirada bailaba, saltaba en cuero
revoleaba remeras
hacía círculos en el aire
sacudía sus brazos flacos
Pero algunos también decían que Juliete aleteaba
y eso por ahí sí que lo vi un poco
en realidad, pienso que bailaba bamboleando los brazos
como buscando a su madre
quería sacar sus alas
plagiarle el aullido
volverse ella misma pájaro
Juliete no quería los brazos
quería que le salieran alas
Juliete había visto algo así:
una vez en un cotolengo del sur
vio a una chica trash
con la espalda crecida de brazos

*Foto: Sunday- Sonic YouthTodo lo que tengo
lo entregué en la puerta:
mi casa
la bajé corriendo
sobre la espalda dura, acongojada
las rodillas rotas
supurando en hilitos de sangre.
Soy venuda
muy venuda
cuántas veces fantaseé quebrarlas
verlas abrirse en un charco espeso
con mi cuerpo contrahecho
hecho mula descartable.
Una vez tuve una idea
donar toda mi sangre
pero me dejaron exenta:
la transfusión es una dote
encarecida sobrevaluada
la enfermedad
me la negó siempre:
por amor a la salud pública
ya nadie puede
querer mi sangre.
Escasa de hospitalismo
tengo sólo mi casa-
una cucha desértica
hecha por mí
diseminada en barrios
donde hay carteles
que nos convocan:
underdogs
perros en falta
hijas de lobos
hombres gato
hasta el goce
de la cohabitación
no tienen.

Hoy estoy un poco desordenada pero la verdad es que no pude hacer nada de lo que decía el poema de abajo, no abandoné ninguno de mis ritos: lavé ropa, miré caras, leí libros sólo que hice todo eso sabiendo que me estaba sintiendo irremediablemente desordenada y obvio que cansada, pero eso casi no lo aclaro porque ya es crónico en mí (y no vayan a creer que mi cansancio es de la misma naturaleza que el de noelí y ya que estoy, ya que te nombro, te pido perdón por ser tan lenta, por haber malinterpretado tu fatiga, parece que los indicios poblaban tu escritura, y yo como si nada, encima ahora me acuerdo lo del tirón en el costado izquierdo que me habías contado y yo que no te hice caso porque ¿acaso el corazón no está del derecho? Perdón, perdón, recién ahora me doy cuenta que fue el impacto de enterarme que tenés un corazón doble, entendeme, es que yo no puedo ni con uno solo, así que imaginate, me enceguezco un poco cuando me hablan de tener dos) y a veces no puedo ni contarlo porque de qué manera escribir mi cansancio. Por ahí es por eso que siempre me pregunto de qué forma escriben lo que escriben, esa forma que persigue el escritor como contó el otro día gusmán en alejandría cuando habló de su viaje del frasquito (1973) a ni muerto has perdido tu nombre (2002), de una escritura a otra que le trajo millones de reproches, él no sabe pero yo escuché muchos de esos reproches- o tal vez haya que llamarlos escrúpulos- en un seminario en el que me tocó hablar a mí sobre ni muerto… y la falta que señalaban era un supuesto apego a la referencialidad, como una falta de problematización de la representación o una especie de visión titánica del lenguaje justo en una novela que tenía como protagonista a un hijo de desaparecidos, y yo cuanto más pienso en estos escrúpulos más me canso y más me convenzo de que a mí ningún lenguaje me va a salvar de la fatiga, es más, creo que cada vez me va hundir más en ella, pero igual, antes de que me hunda, déjenme decirles lo que pienso: porque creo que para gusmán no existe algo así como una idea “titánica” del lenguaje, nada más lejos de ni muerto… de su escritura tan blanca e indolente, hay algo de ella que siempre me quedó así como impactando en mi cabeza y que, otra vez gracias a maría, lo reencontré no hace mucho en la escritura de rosa, en una de sus tantas taxonomías heterodoxas: “la ciencia contemporánea, la biología, las ciencias físicas y naturales, pero también la anatomía y la geología, los discursos sobre los discursos, pero también los discursos excéntricos, dispares, contrahegemónicos, silenciados, censurados, reprimidos, pero también los enunciados del placer y del gozo cualesquiera fueren, muy cauterizados en el mundo contemporáneo por las palabras, y sobre ello, sobre todos ellos, las cosas”… Qué lista ¿no? pero yo también pienso así, creo que sobre todos los lenguajes, excediéndolos no sé bien de qué manera, están las cosas, inconmovibles, y si cito estas palabras de rosa es porque creo que justamente la escritura de ni muerto…, que habla de lo peor como si nada, como si todo le resbalara, deja intacta esas cosas, hace eco en ellas y constituye el costado desafectado de la escritura de gusmán (hay otro costado, el de la restitución del nombre verdadero, por ejemplo, que se conecta con epitafios y las escrituras fúnebres, con el de derecho antiguo a saber cómo murieron los que murieron, con las caras y recordatorios de página 12 para cada aniversario de un desaparecido, con esas escrituras poderosas, afectadas de la positividad de la ley) y se encastra a la perfección con los que confesó como sus personajes preferidos, los desafectados de la estructura, los sin lugar, y es que su escritura también a veces se queda sin lugar porque no puede nada con ciertas cosas y lo confiesa en su profunda literalidad, la escritura se queda sin lugar cuando las cosas imprevisiblemente vuelven como escupidas por el mar, como esos cuerpos deshechos que aparecían en las playas de la costa atlántica argentina mientras una familia, supongámosle, tomaba mate y comía facturas y divisaba algo que no se sabía qué… sabían eso ¿no? Y sí…las cosas vuelven, siempre, como que se repiten, y eso es lo que me más me cansa, me agota, la repetición, porque ya no sé qué hacer con ella, y entonces acá confieso mi conciencia porque no se vayan a creer que yo estoy libre de escrúpulos, no, la verdad que nada más lejos, y otra vez me acuerdo de gaby y de las potencialidades monstruosas del estado argentino que la dejaban estupefacta y que casi no podía decir y pienso en viñas que también intenta decirlas, creo que su proyecto de escritura siempre fue ese, cómo decirlas, y me vuelvo a acordar de gusmán que el día de alejandría tuvo que enfatizar que lo de lópez le parecía gravísimo y a veces ni nos damos cuenta y entonces me canso porque no sé cómo pensarlo ni qué decir ni qué forma usar, no se pueden repetir por siempre las palabras de otro ¿no? ¿y entonces?

Quería empezar diciendo algo pero ya no me acuerdo qué porque estoy muy cansada y encima hace días que me vengo acostando re tarde como el miércoles pasado que fui a esa charla sobre nueva literatura argentina, a ese museo tilingo y blanco que es el malba, la verdad que la charla creo que fue mezquina y los chicos de letras no se esforzaron mucho por salir de su graaan megalomanía aunque hubo algunas cosas fuera de eso (además de la envejecida estigmatización de las chicas de letras que se masturban así o que son muy snobs y que todo lo moderno les termina quedando chico dijo link una vez que había dicho schettini en no sé dónde, pero yo esto la verdad que no lo entiendo, a parte no me acuerdo bien qué palabra usó link, si alguien la sabe porfi ayudeme) como link hablando de la escritura- no de la literatura- y diciendo que tiene un valor existencial o experencial cosa que comparto totalmente y también piensa así una escritor brasilero (perdón pero no recuerdo el nombre) que maría hoy me leyó en página 12 que decía algo así como que se escribe para no morir cosa que comparto totalmente, aunque no sé, creo que eso no es literatura pero en definitiva qué me importa a mi la literatura y también me sorprendió tanto que hernaiz tuviera casi que justificar su lectura política, alguien habló de literatura sin contexto, no sé, yo no entiendo, eso de la lectura política lo comparto, obvio, pero por ahí hernaiz fue un poco arriesgado, la interpretación que hizo del 19 y 20 de diciembre de 2001 no me pareció del todo bien porque tan de clase media fue eso que me da desconfianza y entonces me hace agua la potencialidad del que se vayan todos por eso en ese momento se me vino a la cabeza esa gran masa de textos sobre clase media que se escribieron entre el ‘55 y el ‘65 (entre ellos sexo y traición de masotta) pero ahora ustedes seguro me van a decir que ahí no hay saber sociológico pero yo les digo que sí, que hay verdad subjetiva y eso vale porque más allá de todas las repeticiones esos textos reflexionan sobre la práctica mezquina de la clase media argentina (y perdón por la rima) y si no me creen no tienen más que leer sexo y traición que en eso es ejemplar y no se olviden antes o después de leer roberto arlt yo mismo también de masotta que también es ejemplar y sepan, sépanlo bien clarito, que esto que hago ahora ya lo hizo a principios del 20 joyce en molly bloom y lo acaba de hacer feinmann en página 12 de la semana anterior y lo acaba de hacer también maría en un taller de escritura y tantos otros y obvio que más magistralmente que yo pero a mi qué me importa si me encanta copiarme y aparte la escritura es goce para mi (eso lo aprendí en sylvia plath) y la bobera es relativa como le dijo doña chon a noelí; volviendo a los textos de clase media (y lean la ambigüedad estructural de la lengua porque no sabemos si son sobre la clase media o si son escritos por la clase media ja! eso lo aprendí con chomsky en estructuras sintácticas del ‘57 con la caza de los tigres que es un caso parecido pero chomsky no sabía que acá la historia decía que era una y la otra cosa a la vez y lean acá la ambigüedad de las cosa pública argentina, eso que seguramente a chomsky- y a nosotros- nos cuesta tanto leer, la clase media tratando de salvarse a sí misma); volviendo a esa masa de textos ahora me acuerdo de la raza de llach, de esa parte donde el poeta habla desde su condición de clase, cosa que me sorprendió mucho… esperen un minuto que lo busco… acá está… dice en los mickey, esa banda gorila que cazaba negros en el bajo, … ah no, perdón, es en abajo del agua que dice que es de clase media y ni los sueños más elementales pudo cumplir y encima, encima de todo esto, el día de la charla sobrevolaba todas las palabras el fantasma de un alemán, a él le pregunté una vez si fuera una época histórica cuál sería y dijo la república de weimar, no sé, yo la verdad no entiendo, entonces le pregunté por qué, how can i explain it me dijo, no sé, no importa, quedate tranquilo, te acordás cuando escuchamos y leímos sentimiento villero yo quiero que sepan que acá en argentina no somos todos descendientes de europeos, que es una falsa conciencia la que nos hacer creer así y entonces hablamos del peronismo y les costaba entender y a mí me costaba explicar, el how can i explain it parece entonces que hizo masa, muchas cosas hacen masa, la angustia hace masa, por ejemplo, como gaby que el otro día me dijo en el taller que no entendía, me decía, imaginate, desaparecer a un casi desaparecido, no sé, la verdad que no sé


La Raza
Alemanes festejan
la eurocopa cantando en inglés
en un informe de la televisión
española. ¿Te imaginás a toda
la negrada en el obelisco gritando
prolijamente “we are the champions,
we are the champions”?
Santiago Llach- La Raza.
*
El sueño de un país blanco…
eso ya no es
es la provincia
que decanta
en un mate
en un barrio
roto
por ausencia de lluvia
en la lengua verde
que hace alarde
de grandeza
de “jardín”.
La conciencia de los hombres
está maltrecha*
el tiempo quedó vacante
Hijas ahora son
de Perón
qué hombres comen
como agua
y levantan
la caja de madera.
serán las Chicas que quieran
quieran la carga muerta
el peso muerto
la sangre
un resto peliagudo
de padre.
*Uno de tantos: O. Masotta post Revolución Libertadora (en 1965 se publica Sexo y traición).

A mis animales
A mis gatos y a mis perros,
Pero especialmente a mi gata
Y a todos sus gatitos muertos.
“La cría
de los hijos como la cría
de ganado como
pisar uvas es arte
menor, para un jefe
de hogar”
(Martín Rodríguez en Paniagua).
Me acuerdo que a la última cría la llevé al departamento de mi abuela, el de al lado de las vías de tren. Pero no hubo caso, ningún gatito sobrevivió: a los quince días de encierro, cada uno había tomado la decisión fatal de tirarse por la ventana. “Los habrá agarrado un tren”, me decía mi abuela y la idea mucho no me tranquilizaba.
Todo eso pasó porque sus anteriores hermanos no habían sobrevivido a una comilona paterno- materna. Cuando era chica no podía creer que se los hubiera comido el padre gato (hoy dudo de que haya sido él). Una mañana me levanté y encontré las sobras: pelos pegoteados con sangre en las paredes blancas del patio. Por eso, a la otra cría, decidí llevármela lejos junto con la gata.
Pero, como a pesar de la mudanza, los pequeños gatos no sobrevivían, decidí castrar a la madre. Así, el pobre animal, perdió su instinto gatuno (la gata no maullaba más, pero tampoco hablaba). Yo, a mi corta edad, había tenido que tomar la difícil decisión de desanimalizarla para dejar, como siempre, la humana domesticación por la mitad.
Con mujeres o sin mujeres
la vida de los gatos
estaba hecha añicos.
Eran gatos marrones
que tensaban la pata,
pero también tenían
su paraíso:
estaba antes
mucho antes
de la succión de la leche
de su corto
mundo comido.
* novela de Didier Van Cauwelaert

